Té en frío: el método de verano más fácil
Cuando hace calor, pocas cosas superan un vaso de té en frío. ¿Lo mejor? Es casi imposible equivocarse, y no necesita hervidor, ni termómetro, ni habilidad para medir tiempos.
¿Por qué infusión en frío?
Infusionar té en agua fría extrae el sabor lentamente. El resultado es:
- Más suave y dulce — menos amargor y astringencia
- Menos cafeína — el agua fría extrae menos cafeína que la caliente
- Naturalmente refrescante — perfecto con hielo
El método básico
- Añade unos 5–8 g de té a 500 ml de agua fría (sirve un tarro o una botella).
- Ponlo en el refrigerador.
- Espera 6–12 horas (lo ideal es dejarlo toda la noche).
- Cuela y disfruta. Se conserva bien en el refrigerador durante 2–3 días.
Los mejores tés para infusión en frío
- Té verde: ligero, herbáceo, limpio
- Té blanco: naturalmente dulce, casi como agua con un toque de melón
- Oolong: floral y fragante en frío
- Tés negros con notas frutales: intensos pero suaves
Evita los tés muy tostados o ahumados, que pueden saber planos en frío.
Consejos rápidos
- Usa agua filtrada para obtener el sabor más limpio.
- Una bolsa de té reutilizable o una bola infusionadora facilitan la limpieza.
- Para una taza más intensa, usa más hoja en lugar de más tiempo.
La infusión en frío es la forma más amable de enamorarse del té: prepáralo antes de dormir y el desayuno llegará con una bebida deliciosa lista para tomar.
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