Maridar té con comida: una guía sencilla
En gran parte del mundo, el té es la bebida de mesa por defecto — y con razón. Limpia el paladar, corta la untuosidad y aporta su propio aroma a la comida. Aquí tienes una forma sencilla de maridarlo.
Con alimentos salados y fritos
El té verde o oolong corta la grasa y refresca. Un Lapsang ahumado o un oolong tostado resiste bien los platos a la parrilla y fritos.
Con postres dulces
El té negro (hong cha) acompaña la dulzura; un Keemun o un Dian Hong maltosos maridan de maravilla con postres a base de leche o de chocolate. El té blanco es encantador con la fruta.
Con comida picante
Un té blanco o verde suave y ligero calma el picante mejor que un té fuerte. Evita los tés muy astringentes, que pueden intensificar el picante.
Con dim sum y comidas ligeras
El oolong es la elección cantonesa clásica — lo bastante aromático para complementar y lo bastante suave para no dominar.
El principio: contraste y limpieza
Mientras que el vino a menudo refleja la comida (intenso con intenso), el té normalmente contrasta — una taza brillante y limpia reinicia el paladar entre bocado y bocado. Por eso funciona en tantas cocinas.
Un comienzo práctico
Ten a mano un oolong versátil y un té verde fresco; entre ambos puedes maridar casi cualquier comida cotidiana. Fíjate en cómo el mismo alimento sabe distinto con cada uno — ese descubrimiento es la mayor parte de la diversión.
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